La pobreza significa un estado de estrés constante, una sensación de desamparo, abandono, una especie de desesperanza para los que luchan toda su vida para asegurarse sus necesidades básicas. A pesar de que estas podrían proporcionarse de forma gratuita y universal, se hacen inaccesibles por aquellos que definen y aplicar la forma en que el mundo funciona. Y este camino ha sido aceptado y ha pasado de generación en generación de padres a hijos.

Un holocausto que sucede todos los años, y no a manos de un dictador, sino a manos del hambre que mata a más de seis millones de niños cada año. Seis millones de niños mueren cada año y no se hace lo necesario para evitarlo. ¿Es la apatía o la desensibilización?

Lamentablemente, el sistema justifica la existencia de ricos y pobres, ignorando por completo el hecho de que la naturaleza nos ha dado la tierra y todos los recursos naturales, sin una etiqueta con el precio. Somos nosotros, los seres humanos, los que hemos creado un sistema totalmente dependiente del consumo, la producción y el dinero que da a algunos el poder de definir las escalas de la riqueza y la pobreza.
La pobreza no es un accidente.

Tomado de: Movimiento Zeitgeist Global (Latinoamérica)

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