Si no os habéis cansado todavía, traemos hoy la crítica a otros supuestos «hechos científicos» que según alguna curiosa y enrevesada visión de las Sagradas Escrituras cristianas estaban ya revelados en la Biblia antes de su constatación científica muy posterior. Por supuesto, veremos que sigue tratándose simplemente de interpretaciones totalmente arbitrarias cuando no simplemente fantasiosas.

14. Génesis 2:7 y 3:19 Nuestro Cuerpo está hecho del Polvo de la tierra.Científicos han descubierto que el cuerpo humano se compone de 28 elementos todos encontrados precisamente en la tierra.

Conveniente interpretación para sus intereses, pero totalmente falsa.Efectivamente, el cuerpo humano presenta unos 28 elementos químicos.También es cierto que todos ellos pueden encontrase combinados en distinta forma en lo que denominamos tierra (litosfera). Pero no es cierto que provengan de ella. De hecho, también se encuentran en el océano, con el que nuestro origen está relacionado, por mucho que pese a más se un literalista.

Los tres elementos mas abundantes en el cuerpo humano son oxígeno (65%), carbono (18%) e hidrógeno (10%) (Chang, Raymond, 2007 ), y ninguno de ellos lo obtenemos de la tierra.

Esquema de la fotosíntesis

Esquema de la fotosíntesis

El carbono, eje estructural de nuestras biomoléculas, asi como el oxigeno y el hidrogeno que abundan en ellas se consiguen a partir de la ingestión de materia orgánica la cual, directa o indirectamente, proviene de los vegetales. Éstos lo obtienen a su vez del CO2 atmosférico y del agua, gracias a un complejo proceso metabólico llamado fotosíntesis.

Además, el agua representa aproximadamente tres cuartas partes de nuestro organismo. Por lo tanto, y entre unas y otras cosas, si preguntáramos de qué esta mayoritariamente compuesto nuestro cuerpo, no podríamos contestar “de tierra”, sino “de agua”.

La afirmación de que somos polvo de la tierra es un error producto de una concepción equivocada de nuestro origen biológico. Como fruto de nuestro pasado como organimos marinos y de una larga historia de vida acuática, no somos polvo, somos agua de un océano que abandonamos hace tiempo y que necesitamos llevar todavía con nosotros para poder sobrevivir en tierra firme.

15. Génesis 2:1-2 La Primera Ley de la Termodinámica se establece. Esta indica que la cantidad total de materia y energía son constantes. Una puede ser convertida a otra, pero el total de la cantidad siempre permanece igual.

Aquí ya entra en juego directamente el despropósito y el absurdo mas absoluto.

Génesis 2:1-2 dice “Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.” ( Reina-Valera,1960)

El que pueda ver aqui la formulación del primer principio de la termodinámica, por favor, que me lo explique.

Yo, sinceramente, no puedo criticar este punto mas allá de lo que criticaría a quien dijera que este texto explica la dualidad onda- partícula, el ciclo de Krebs o la ecología de un lago de montaña.

16. Génesis 1:1-3 Tiempo, Espacio, Materia y Energía. Los tres primeros versos del libro de Génesis expresan todos los aspectos conocidos sobre la Creación. “En el principio «tiempo» creó Dios los cielos «espacio» y la tierra «materia»… Y dijo Dios: Sea la luz «energía»”.

Vaya, pues el espabilao se dejó la energía oscura en el tintero. Pero no solo eso:

Genesis 1:4-5 dice “Y vió Dios que la luz era buena: y apartó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios á la luz Día, y á las tinieblas llamó Noche: y fué la tarde y la mañana un día“. Según la interpretación de esta gente, si la luz es la energía y Dios la llamó Día, apartándola de las tinieblas que llamó Noche, se deduce que la noche es la falta de energía, con lo que ni los rayos cósmicos, ni los rayos gamma, ni las microondas,  ni el resto de radiación electromagnética procedente del espacio son energía. Por supuesto, la energía cinética de las mares, la radiación de los elementos químicos radioactivo y la energía geotérmica no son energía para la Biblia, porque no son luz. Fastuoso el conocimiento científico del Génesis.

Es más, en Génesis 1:6-8 dice “Y dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.E hizo Dios la expansión, y apartó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión: y fué así. Y llamó Dios á la expansión Cielos: y fué la tarde y la mañana el día segundo”. Es decir, según esta concepción, Dios creó una expansión que dividía las aguas de abajo con las aguas de arriba. Esa expansión o cielo, sería el espacio según estos individuos, por encima del cual habría agua al igual que por debajo.

Así que el espacio estaba rodeado de agua, al igual que la Tierra, por arriba y por abajo. Buen concepto y novedoso donde los hay, oiga.

Y es que el mismo concepto de “arriba” y “abajo” nos indica una concepción errónea de la estructura del universo. Esta idea de una tierra sobre la que hay un tipo de agua (la supraceleste) y bajo la cual hay otra parte de agua (la infraceleste), ofrece una imagen de una tierra plana, con una parte superior sobre la que se sitúan los “luceros” y por encima de ellos el agua de los cielos, y una parte inferior, bajo la propia tierra, con más agua.

Hoy día sabemos que esto no es así. La Tierra es un planeta más o menos esférico, donde no podemos hablar de un arriba y un abajo, y mucho menos de un agua de encima de los cielos y otra por debajo de los cielos.

Estas orientaciones que que nos ofrece la Biblia, por muchos ajustes e inventiva de los bibliocientíficos, corresponden a una imagen antigua e intuitiva muy alejada de la realidad. Los numerosos estudios realizados sobre la cosmología Bíblica reflejan una estructura clásica de las civilizaciones de la época, especialmente la Babilónica, basada en los escasos conocimientos geográficos y astronómicos disponibles. Esta cosmología muestra una tierra plana y más o menos redonda sobre las aguas y cubierta por un casquete en el que están los astros (estrellas, sol, luna)  también cubierto por agua, la del firmamento.Vengüenza debería dar a aquellos que consideran que la Biblia debe ser interpretada literalmente el tener que recurrir a manipulaciones e imprecisiones como las que hacen gala en estos versículos.

Concepción bíblica de la creación

Concepción bíblica de la creación

17. Génesis 1:1 El Universo tuvo un Comienzo. Empezando con los estudios de Albert Einstein a comienzos de los años 1900 y continuando hasta hoy, la ciencia ha confirmado el enfoque Bíblico de que el universo tuvo un principio.

Mira, aquí vamos a estar de acuerdo: el universo en el que vivimos tuvo un principio. De diecisiete “pruebas” hemos acertado una, y no es para lanzar cohetes precisamente. Vamos 16-1.

18. Isaías 40:22 La Tierra es Esférica. Antes de cualquier otro registro histórico la Biblia declaró que la tierra era redonda.

Ni de coña. Esto es querer hacernos comulgar con ruedas de molino. La Biblia no apuesta por una tierra esférica según la práctica totalidad de especialistas en los textos bíblicos (y recordemos que un predicador que ha leido 1.500 veces la Biblia no es un experto, sino un tipo que se sabe un libro de memoria, que no es lo mismo).

Veamos que dice Isaías 40:22:

Reina Valera (1960): “El está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar.

Precioso, pero recordemos que hasta en la ESO se estudia que un círculo es diferente a una esfera. Un círculo es una figura geométrica plana, en dos dimensiones espaciales, mientras que una esfera es una figura geométrica tridimensional. La Tierra no es redonda, es esférica.  La versión hebrea utiliza el termino Chug (circulo) = מעגל, y no sefiroth (esfera) אזור.

Podría argumentarse que el Chug hebreo se habría empleado para querer significar “globo” o “esfera”, en lugar de círculo, pero esto no concuerda con el resto del versículo, en el que puede leerse que “él (Dios) extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar“. Mal se entienden estas comparaciones pensando en una tierra esférica, pero encajan perfectamente con una tierra redonda y plana:

Por otro lado, en otras partes de la Biblia se insiste sobre una estructura plana, como hemos comentado para el punto 16 o el mismo punto 1 de este delirante documento.

Resumiendo: Dejad de sudar intentando compatibilizar lo incompatible. La Biblia no aporta nada nuevo a la cosmología babilónica de una tierra plana cubierta por la bóveda celeste y rodeada de agua.

[continuará… ]

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